Monumento El Vítor

(En proceso de talla)

A stone sculptor using a power grinder to carve a detailed hooded figure from a large block of white marble.
A stone sculptor using a power grinder to carve a detailed hooded figure from a large block of white marble.
Esta escultura, actualmente en proceso de talla, captura la esencia de una de las tradiciones más arraigadas de Mayorga: la fiesta de El Vítor. La obra perpetúa el instante en que una procesión nocturna custodia y acompaña la llegada al pueblo de una reliquia de Santo Toribio de Mogrovejo, que es conducida solemnemente hacia la iglesia.
El conjunto, tallado en piedra arenisca gris, representa a un hombre y una mujer ataviados con la indumentaria típica de los participantes en esta caminata sagrada. De un varal pende un "pelejo" (piel de animal) untado con pez y ardiendo, convirtiéndose en una antorcha viva que ilumina el camino real hasta el templo, donde las reliquias serán depositadas.

Desbastando la escultura del hombre.

Professional sculptor using a power tool to carve intricate details into a large sandstone statue.
Professional sculptor using a power tool to carve intricate details into a large sandstone statue.

La obra, de composición monumental, está formada por seis bloques de piedra ensamblados que alcanzan casi los cinco metros de altura. Las figuras, ligeramente mayores que el tamaño natural, están esculpidas con un modelado figurativo y realista. En ellas se adivina una profunda complicidad: el hombre y la mujer caminan juntos, compartiendo no solo el trayecto, sino también una carga simbólica, con gestos que denotan compañerismo y unión ante lo sagrado.

El entorno de las figuras se desdibuja en formas geométricas talladas que emergen del bloque pétreo, simulando la atmósfera densa y cargada que el humo de las antorchas crea en la noche. En la parte posterior, dominada por una gran forma poligonal triangular, quedará grabada la partitura de la música que, durante las seis horas que dura el recorrido, se convierte en la única banda sonora de la procesión.

La piedra no solo es el material, sino el testigo mudo que, a través de la talla, da voz perpetua a una tradición viva.
Esculpiendo formas escultóricas del fuego.