Mi Obra Escultórica
Una trayectoria de más de tres décadas
Lo que van a encontrar en esta galería es el resultado de más de treinta años de dedicación absoluta a la escultura. Cada pieza aquí reunida representa un momento, una idea, un desafío técnico o una emoción que necesitaba tomar forma tridimensional. Son obras que han viajado conmigo, que han ocupado mi taller, mis cuadernos de dibujo y, sobre todo, mi pensamiento durante incontables horas de trabajo.
La figura humana como eje vertebrador
La figura humana constituye el núcleo fundamental de mi producción escultórica. No podría ser de otra manera: el cuerpo humano, con su infinita capacidad para expresar emociones, para contar historias, para reflejar la condición de quienes somos, me ha fascinado desde mis primeros años de formación en la Escuela de Artes Aplicadas de Madrid.
En mis retratos busco capturar no solo el parecido físico, sino esa chispa intangible que hace única a cada persona. La mirada, la posición de los hombros, la tensión de una mano... son esos pequeños detalles los que revelan al individuo más allá de sus rasgos. He retratado a personas anónimas y a figuras públicas, pero en todos los casos el objetivo ha sido el mismo: detener el tiempo y preservar un instante de su existencia.
Monumentos que dialogan con la ciudad
Una parte muy significativa de mi obra está destinada al espacio público. Estas esculturas tienen la responsabilidad de convivir con la gente, de formar parte del paisaje cotidiano de quienes las contemplan sin buscarles, simplemente porque están ahí, en la plaza, en el parque, en la rotonda.
El monumento al pescador de Carboneras, la mojaquera de Mojácar, el homenaje a las víctimas del terremoto de Vera o la novia de Serón son ejemplos de cómo la escultura puede convertirse en seña de identidad de una comunidad. En estas piezas, el mármol y el bronce dejan de ser materiales inertes para transformarse en memoria colectiva, en testimonio de lo que fuimos y lo que somos.
La experiencia de los simposios internacionales
Los simposios de escultura han sido una escuela paralela en mi formación. Italia, Francia, Hungría, Turquía, Egipto, México, Emiratos Árabes... en cada país he tenido que enfrentarme a condiciones diferentes, a materiales nuevos, a formas de trabajar que me obligaban a salir de mi zona de confort.
Lo más valioso de estas experiencias ha sido el intercambio con otros escultores. Ver cómo un colega turco aborda el mismo bloque de mármol desde una perspectiva completamente distinta a la mía, entender que hay muchas maneras de llegar a la forma deseada, compartir trucos de oficio que no están en ningún manual... todo eso ha enriquecido mi manera de entender la escultura y se refleja en las obras que he realizado en estos encuentros.
Series personales: la libertad de experimentar
Junto a los encargos y los monumentos, he desarrollado series personales donde la experimentación ocupa un lugar central. "En otra gravedad" surgió de mi interés por desafiar las leyes físicas, por crear figuras que parecen flotar desafiando el peso del material. "Contactos" explora las relaciones entre cuerpos, los roces, las conexiones que se establecen entre las personas. "Desorbitados" nace de un humor más irreverente, de querer retorcer la realidad y llevarla a terrenos menos convencionales.
Estas series son mi laboratorio particular. En ellas pruebo técnicas nuevas, me permito fracasar, vuelvo a intentarlo. Son el espacio de libertad donde la escultura es solo un fin en sí misma, sin más objetivo que explorar las posibilidades del lenguaje tridimensional.
El proceso: tanto valor como el resultado
En esta galería he querido mostrar también lo que normalmente queda oculto: el proceso. Por eso encontrarán imágenes de bocetos, de maquetas preparatorias, de momentos intermedios donde la obra aún no es nada y ya empieza a serlo todo.
El modelado en barro, la talla directa en mármol, la fundición en bronce, el modelado digital, la ampliación de formatos partiendo de pequeñas maquetas... cada técnica tiene sus exigencias y sus recompensas. Y en todas ellas, el proceso es tan importante como el resultado final.
Más allá de la piedra
Aunque el mármol es mi material por excelencia —quizá por esos años en la Escuela del Mármol de Almería, quizá porque la luz del sureste español parece hecha para acariciar la piedra blanca—, también encontrarán obras en bronce, madera, poliestireno expandido e incluso mosaicos al estilo romano que he realizado aplicando técnicas antiguas combinadas con procesos contemporáneos.
Cada material impone su propio diálogo. El bronce permite la delicadeza de los detalles, la madera conserva la calidez de lo orgánico, el poliestireno ofrece la posibilidad de abordar grandes formatos con rapidez. Todos ellos han dejado su huella en mi trayectoria.
La fotografía como extensión de la mirada
La fotografía no es solo un medio de registro en mi trabajo. La fotogrametría me permite crear moldes digitales que conservan cada etapa del proceso creativo. La fotografía estereoscópica me ayuda a visualizar el volumen antes de que exista físicamente. Estas herramientas han ampliado mi manera de mirar y, por tanto, de esculpir.
Invitación a recorrer la galería
Les invito a perderse en estas imágenes. A observar no solo las obras terminadas, sino también los gestos que las hicieron posibles. A descubrir las conexiones entre unas piezas y otras, los temas que reaparecen una y otra vez, las obsesiones que han marcado estas tres décadas de trabajo.
Cada escultura tiene su propia historia. Algunas nacieron de un encargo concreto, otras de una necesidad interna inaplazable. Unas viajaron miles de kilómetros para ocupar su lugar en una plaza italiana o turca; otras permanecen aquí, esperando encontrar su sitio.
Lo importante es que todas ellas son parte de mí. Y ahora, a través de esta galería, pasan a ser también parte de quien las contempla.